Recordando que: para tener éxito se necesita el %1 de talento y el %90 de esfuerzo, considero que el temido y popular refrán que “los artista nacen, No se hacen” está en agonía, acusado por la nueva sociedad y la tecnología, pierde fuerza. Es decir, que cada vez se convierte más en mito aquello de que hay que tener “talento” para ser músico. Yo diría que más bien, como en todas las profesiones, hay que tener VOCACIÓN. El “talento” es un conjunto de herencia genética, pero también es el resultado de trabajo y un conjunto de habilidades que se pueden desarrollar. Lógicamente ayuda tener ciertas herencias genéticas o un entorno social de familia de músicos o vivir en una ciudad donde la Música es una prioridad. De hecho las modernas teorías sobre la inteligencia, la pedagogía, la psicología, el coaching afirman que todos disponemos de cualidades artísticas, aunque algunos en mayor o menor medida, que en parte estamos influenciados por nuestra genética, pero que por lo general, la mayoría de las habilidades se pueden desarrollar y trabajar.
Pero bien este no es la intención del tema. Cual sí, es el gran movimiento y la creciente comunidad de “artistas ecuatorianos” que se preparan, caminan, escalan y alcanzan la cima y algunos se caen en el intento. Aun así es motivo de admiración y regocijo ver esta nueva generación de ecuatorianos en el exterior, que aún mantiene vivo el sentimiento patrio y han cobijado nuestra música nacional como identidad y manifiestan sus sueños de poder alcanzar EL ÉXITO. Y otros han optado por nuevos géneros que igual es de aplaudir.
Notorialmente vemos, participamos (pocos) y nos alegramos de convivir con nuestra cultura, nuestra música, gracias a valientes jóvenes que se lanzan a la suerte y la aventura de vivir un sueño, jóvenes talentosos en la música, la danza, el teatro, que esperan alcanzar un espacio, un reconocimiento aceptación y valorización del público, de quien esperan mucho y reciben poco. En estas líneas apuntare tres observaciones, mismas que me han dado mi experiencia y cercanía en este mercado, he conocido a muchos jóvenes con talentos propios, nuevas promesas de la música, al igual que sueños interrumpidos por oportunismo disfrazados de apoyo. Tres actores principales que juegan un papel importante en esta industria de igual importancia, pero desigual en competencia y participación. El artista y su sueño, el público y su pobre participación, el productor y su promoción., todos en un círculo vicioso, dependientes uno del otro para alcanzar un objetivo común pero independientes para asumir responsabilidades. Manifestare lo conocido y expresado por muchos y callado por todos, en mi opinión sin la mínima intención de tocar sensibilidades.
El artista ecuatoriano: un personaje alegre, entusiasta que
busca llegar y consolidarse en los corazones de su público, sacrificando el
descanso de un pesado día de construcción, de escuela, la factoría de ropa por ir a la
práctica, la coreografía y lo que más
duele, dejar el volibol un fin de semana
en Flushing y los chismes de las novelas
con las amigas, que valentía. Sin embargo debo recordar que el músico, perdón
el artista es un personaje que fusiona dos mundos en armonía y disfruta el resultado
de su ser y su talento. El artista se educa, aunque haya nacido con
la genética musical, se prepara día a día, se disciplina y desarrolla una
cualidad de observación y una característica de búsqueda para sumar su talento, se compromete a innovar
lo existido (aun en la copia). No es solo de cantar con una voz más o menos
bien, tener modernos instrumentos musicales o haber grabado algunos discos un
baile bonito con trajes sensuales que llaman la atención del auditorio que
pareciera agradar el trabajoEl artista busca llegar a sus receptores; busca espacios y la aceptación del público con su talento moldeado con cualidades de humildad, creatividad, responsabilidad y una personalidad propia de ejemplo, en su búsqueda construye actitudes vencedoras con un carácter de compromiso con la autenticidad y la ética, entabla diálogos, intercambia visiones e ideas para dar paso a la nueva escuela que bien hace falta.
Las
características de un artista en
concreto están sujetas a su innata capacidad para llevar a cuestas su vocación,
talento y/o decisión. Es decir, todo artista
tiene unas condiciones primigenias que va desarrollando durante su carrera y,
aunque suele distraerse por su naturaleza de curioso, siempre mantiene la
dirección de su objetivo y crea su propia identidad, que lo hace diferente de
los otros.
Productores ecuatorianos; una figura muy importante en este
sector, es el pilar fundamental en el desarrollo de un trabajo musical o una
producción artística, aporta los elementos prácticos, técnicos y conceptuales necesarios para el desarrollo
del mismo, y lo enmarca en un estilo musical determinado con una autoridad por
derecho de conocimiento aun si es
autodidacta.
Conocemos que el productor y el artista deben
convertirse en un equipo donde debe haber sentido humano, buenas relaciones y
principalmente confianza. No es algo que sea tan obvio, debido a que si no se
encuentran estos factores, muy posiblemente nuestro producto final se podrá ver
afectado por alguna razón en particular, siendo esta el tropiezo a buenas
producciones y desconfianzas de ambas partes.
El
productor sabe suficiente de música, y no interfiere en el proceso de creación,
investiga y se educa sobre el artista y su demografía, conoce de mercadeo,
relaciones públicas y desarrolla una personalidad amable, con cualidades de
psicólogo, técnico, empresario, negociante y de líder. El productor aparece
entonces en el camino del artista para dirigir, estructurar, dar forma e
inspiración en todas las maneras posibles, ya sea a una idea musical o al
concepto global de todo un trabajo unificado, aparece para dar el empujón medido para
concretar metas y comercializar correctamente al artista.
En muchos
casos la experiencia y habilidad de un productor es necesaria para ayudar a los
artistas a materializar sus ideas con mayor eficiencia a través de su música.
Sin embargo la realidad es a medias o regularmente lo contrario. Muchos
“productores” solo buscan beneficio propio,
solo se aprovechan de su “titulo” para invitar a los músicos a tapar espacios,
convencerlos con el cuento de la promoción,
o “abrir cancha”, siendo irresponsables y egoísta con el sacrificio de
los artista que “contratan” y como demostración, no ofrecen las garantías de un
buen escenario o un ambiente laboral confortable.
Me pregunto
yo, cuando veremos una producción netamente profesional y como debe ser, con
artistas capaces de mantener a un público satisfecho, con una logística y programación a
tiempo y un público feliz y agradecido
que page lo que cuesta dicho espectáculo.
Porque
hasta ahora no tenemos un buen artista pisando grandes escenarios fuera de
flushing, si contamos con tantas producciones.
Publico ecuatoriano, un conjunto de personas que forman un
colectivo o participan de las mismas aficiones y gustos por la música., el destinatario final al producto de la asociación
del artista y el productor y quien
determina la carrera de los mismos.
También es
cierto que como público ecuatoriano está
el compromiso de apoyar y respetar el trabajo de esta asociación, de exigir
calidad como derecho y pagar lo justo como obligación, pero poco se recibe de
este lado, que muchas veces ignoran y restan importancia a nuestros artistas y
prefiere mirar a otro lado. Como público tenemos el derecho a una buena producción musical, pero también debemos asumir el compromiso de apoyar y ser justos consumidores de nuestros productos para impulsar y sostener esta industria que mueve economía.
Para alcanzar un nivel de profesionalismos en el mercado musical, de eficiencia debemos trabajar conjuntamente como artistas, productores y público, fortaleciendo lazos de trabajo y compromisos respetando y haciendo respetar lo que ofertamos y compramos. Sin olvidar que la crítica es buena, siendo constructiva, es importante demostrar que estamos unidos y apoyamos cualquier iniciativa para impulsar nuestros representantes que necesitan de nuestro apoyo moral y contribución a su trabajo con lo justo y necesario.
Como reflexión, me pregunto, donde empieza la responsabilidad de estos actores para alcanzar el éxito de un artista, el profesionalismo del productor y la satisfacción del público.
